martes, 23 de abril de 2013

Visitantes



A veces en nuestra casa nos visitan piratas, otras veces fantasmas...todas ellos pequeños momentos de magia regalados por los más pequeños. Siempre me han gustado mucho los niños que se disfrazan, me resultaban muy simpáticos, pero no solo los niños que se disfrazan por carnaval, sino aquellos que, en el día a día, y con cualquier cosa, gracias a su imaginación llenan su vida y la de quienes les rodean de fantasía. Que bonito es esto en la niñez, que libertad para no sentir ridículo, libertad para trasladarse en pocos segundos a paises lejanos, convirtiendose en personajes de cuentos.

Mantas para revivir un fantasma, agujas de hacer punto blandidas como espadas, escobas que simulan estandartes, cubos de cualquier tamaño simulan gorros y bolsas y chalecos atados al cuello son fantásticas capas. Y esa mirada, que al contemplarla no te cabe duda que tienes delante a un pirata, el más temido de todos, el rey del mundo... el rey de mi mundo.






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